domingo, 15 de marzo de 2026

Poemas de Ana María Ponce

 


Quiero saber cómo se ve el mundo,

me olvidé de su forma,

de su insaciable boca,

de sus destructoras manos,

me olvidé de la noche y del día,

me olvidé de las calles recorridas.

Quiero saber cómo es el mundo,

no recuerdo los rostros,

ni los árboles, ni las luces,

ni las fábricas, ni las plazas,

ni el dolor del afuera,

ni la risa de entonces.

Quiero saber cómo se ve el mundo,

hace tanto que no estoy,

hace tanto que mis pies no

se cansan por los recorridos,

hace tanto que mis ojos

no se queman con la luz,

hace tanto que sueño

la inasible situación de

la libertad,

hace tanto, pero tanto,

que no tengo mi natural alimento,

de vida, de amor, de presente,

y estoy, a pesar de todo esto,

a pesar de no creerlo,

estoy juntando unas palabras,

unas infieles palabras,

que me dejen recordar

cómo podría verse el mundo...

 

 

 

 

Ya nada puede detenerla...

“Nada puede detenerme,

he quedado detrás de las paredes,

caminando siempre,

dejando en la calle mí marca

indestructible.

Y mientras mi sombra pasa,

lentamente,

me van reconociendo

los árboles,

las veredas,

la gente.

Ya nada puede

desprender mi alma

de las cosas,

quedó enraizada

en los rostros,

en las manos ajenas,

en los ojos dolidos,

simplemente

quedó mi huella

de dolor.

Y alguien, espera...”

 

 

1976. Uno de los años más oscuros de la historia argentina reciente. 24 de marzo, Golpe

de Estado, inicio de la última dictadura militar argentina que llevo adelante una

estrategia represiva específica, el sistema de desaparición forzada de personas en el

marco del Terrorismo de Estado. Su núcleo fueron los Centros Clandestinos de

Detención (CCD), donde los detenidos desaparecidos eran alojados ilegalmente por

tiempo indeterminado y eran sometidos a torturas físicas y psicológicas para luego, en

su mayoría, ser asesinados. A partir de los testimonios de quienes lograron sobrevivir,

que comenzaron a circular primero en el exterior durante la propia dictadura, se

corroboró la existencia de los centros clandestinos y tomó carácter público lo que

sucedía en ellos.

La lista de detenidos-desaparecidos es extensa. Acá decimos Ana María Ponce. La lista

de centros clandestinos de detención es extensa. Acá decimos Escuela de Mecánica de

la Armada (ESMA).

Ana María Ponce, “Loli”. Sanjuanina, maestra, llega a La Plata para continuar su

formación. Allí comienza su militancia en la Juventud Peronista y en la Federación

Universitaria de la Revolución Nacional (FURN), donde conoce a Godoberto Luis

Fernández, “Lucho”, con quien tendría un hijo, Luis Andrés, “el Piri”. El inicio de la

dictadura y la profundización de la represión los obliga a abandonar la ciudad de La

Plata. Se mudan a Capital Federal. Lucho es secuestrado y visto por última vez el 11 de

enero de 1977. Loli es secuestrada el 18 de julio de ese mismo año por el Grupo de

Tareas 3.3.2. Fundado en mayo de 1976 por orden de Emilio Eduardo Massera con el

consentimiento de toda la Junta Militar de Gobierno, el grupo estaba integrado por

aproximadamente cincuenta personas que fueron cambiando, las cuales actuaban

clandestinamente, al margen de la ley, con armas y medios facilitados por la Armada.

En el seno de la ESMA la coordinación de las actividades represivas, la planificación de

los secuestros, se realizaba desde la central de inteligencia “Dorado”. Una vez reunidos

los datos necesarios estos eran comunicados al Jefe de Operaciones, quien se encargaba

de convocar a quienes llevarían adelante los secuestros. Así, una vez secuestrada por

este grupo de tareas, Ana María Ponce es llevada a la ESMA.

La ESMA, Escuela de Mecánica de la Armada convertida en uno de los más perversos

centros clandestinos de detención, tortura y exterminio. Cumplió un rol clave en la

desarticulación de organizaciones populares y en la captura y desaparición forzada de

aproximadamente 5.000 personas. Allí los capturados eran llevados al sótano, donde

existían diversas salas de tortura y luego los obligaban a permanecer en un sector del

altillo conocido como “Capucha” hasta el “traslado”, lo cual implicaba el exterminio2

Allí, a escondidas, Ana María Ponce, Loli, escribe poesías. Narra. Cuenta. Fue vista por

última vez en febrero de 1978. Dejo sus poemas a Graciela Daleo, compañera de

cautiverio, gracias a quién hoy podemos leerlos.

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