miércoles, 23 de mayo de 2007

Poema de Francisco Urondo


Pintura Marc Chagall


Por soledades


Un hombre es perseguido, una
familia entera, una organización, un pueblo. La
responsable de esta situación no es la codicia, sino un
comerciante con sus precios, con la imposición
de las reglas del juego. Los empresarios, la policía
con la imposición de las reglas del juego. Por eso
ese hombre, ese pueblo, esa familia, esa organización, se siente perseguida. Es más comienzan
a perseguirse entre ellos, a delatarse,
a difamarse, y juntos, a su vez, se lanzan a perseguir
quimeras, a olvidarse de las legítimas,
de las costosas pero realizables aspiraciones;
marginan la penosa esperanza. Entonces
toda la familia, todo el pueblo, entra
en el nivel más alto de la persecución: la paranoia, esa refinada búsqueda de los
perseguidos históricos y culturales.

Y ésta
es la triste historia de los pueblos
derrotados, de las familias envilecidas,
de las organizaciones inútiles, de los hombres solitarios, la
llama que se consume sin el viento, los aires
que soplan sin amor, los amores que se marchitan
sobre la memoria del amor o sus fatuas presunciones.


Francisco Paco Urondo
(del libro “Cuentos de batalla” l973-l976)


Nació en 1930, autor de “Historia Antigua”;
“Lugares”; “Nombres; “Los pasos previos”; “La patria fusilada”, etc. Muerto durante la dictadura militar en el mes de junio de 1976.

Enviado por David Sorbille

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